Ser madre sin pánico.

El miedo de no estar a la par: esto es lo que muchas madres nuevas de todas las edades tienen en común. Nos cuentan, con una fuerte dosis de empatía, a Francesca Santarelli, psicoterapeuta familiar, y a Giuliana Arena, consultora y formadora de la empresa, bloguera entrmabe, en el nuevo libro. Mamás, sin pánico, editado por Sperling & Kupfer. "Un libro para brindar garantías y soluciones, y para ayudar a cada mujer a sentir lo mejor de las madres para su hijo". Sin miedo a pedir ayuda, por ejemplo a tu pareja. Y aprendiendo a silenciar los sentimientos de culpa, "en el ADN de las madres". Aquí hay diez preguntas que cada nueva madre, tarde o temprano, surge, a las que nuestros expertos han respondido con prontitud.

1. ¿CÓMO IRÁ EL PARTIDO? ¿TE AYUDARÉ A REVISAR EL DOLOR? Es imposible hacer predicciones porque el parto es un evento único e irrepetible: en la medida en que estamos preparados, quedan muchas incógnitas y el miedo es normal. Es útil asistir a un curso de acompañamiento al nacer, a fin de encontrar un espacio para compartir con otras futuras madres y poder comparar. En el momento del parto, se nos asignará una partera que nos ayudará en las diferentes fases: es muy importante encontrar una persona que nos inspire confianza, que nos haga sentir bienvenidos y mimados. Finalmente, vale la pena preguntar por adelantado a la estructura en la que daremos a luz si es posible tener la epidural con continuidad y luego hacer la visita con el anestesiólogo. Por el momento, por lo tanto, será posible decidir si solicitarlo o no.

2. PAPÁ EN LA FIESTA DE LA HABITACIÓN: ¿SÍ O NO? Es importante abrir un diálogo en la pareja sobre este punto, para que ambas partes manifiesten sus deseos, expectativas y necesidades. Algunos hombres no tienen ganas de asistir al parto. En estos casos, se debe respetar la elección, no interpretarla como una falta de participación. Por el contrario, si no sentimos que tenemos al padre junto a nosotros, por el temor de tener que cuidar de él también, podemos explicarlo sin preocuparnos por lastimar al otro o decepcionarlo. Para tomar una decisión en este sentido, puede ser útil que el padre participe en un curso complementario al momento del nacimiento. El respeto a la sensibilidad de cada uno es el primer paso para evaluar con calma la posibilidad de la presencia del padre en la sala de parto.

3. Y SI ENTONCES NO TENGO SUFICIENTE LECHE Y TENEMOS QUE BUSCAR EL ARTIFICIAL, ¿SERÁ UN PROBLEMA PARA EL CRECIMIENTO DEL NIÑO? La lactancia materna es la primera forma de comunicación entre la madre y su bebé. No se trata simplemente de ofrecerle leche para alimentarlo, sino que es un momento de profundo intercambio emocional. La leche materna contiene sustancias preciosas para el crecimiento del bebé, pero desde un punto de vista psicológico, no hay una mejor manera de amamantar a otra. La única regla que realmente se aplica es la serenidad de la madre: un ingrediente esencial para asegurar el crecimiento sereno del cachorro. El elemento más importante es que la lactancia materna, mamaria o artificial, es un momento de compartir, de cercanía emocional y de tranquilidad.

4. NO PARECE DORMA NUNCA: PERO CUANDO PUEDO HACER UNA PISCINA O UNA DUCHA? Al principio, parece que encontrar una regularidad y organizar el día es imposible: cada necesidad es expresada por el recién nacido tan perturbadora que se siente como si tuviera que satisfacerla de inmediato. En realidad, con el paso de los días, intentando realizar siempre las actividades relacionadas con el manejo del niño en el mismo orden, será posible encontrar ritmos más regulares. Está claro que en el momento en que llegamos a casa con un recién nacido, no podemos pensar en lidiar con todas las otras cosas como lo hicimos antes. Por lo tanto, será esencial dejar de lado todo lo que no es urgente, cambiar las prioridades, aprender a delegar y pedir ayuda para administrar la casa, considerando al niño como su principal compromiso. Por lo general, es espontáneo para todas las madres usar cada segundo gratis y usar el tiempo en que el niño descansa para preparar la cena, establecer un hogar o lavar la ropa. Mejor aprender a hacer algunos sacrificios, dejar ir algo, darnos una tabla de prioridades con órdenes invertidas que antes, lidiar con nuestro cansancio y límites físicos.

5. ¿CUÁNDO DEBO PONERLO PRONTO EN BRAZO O RIESGO DE TOMARLO? La necesidad de contacto físico con la madre es una necesidad del recién nacido que debe recibir apoyo. Desafortunadamente, en los últimos años, la idea se ha extendido de que los recién nacidos corren el riesgo de ser "echados a perder" desde el nacimiento. Todas estas reglas, relacionadas, por ejemplo, con la cantidad de minutos que hay que esperar antes de recoger al niño, nos hacen perder de vista lo más importante: el instinto de la madre, que es un elemento central en la construcción de la relación con el niño. A menudo no se considera que un recién nacido no tenga defectos que tomar o no, sino que solo debe satisfacer las necesidades primarias y, en esta etapa de su vida, el mimo es parte de ello. En otras palabras, un bebé es demasiado pequeño para ser un capricho o "malcriado". Simplemente, para su correcto desarrollo psicofísico necesita contacto piel con piel con su madre.

6. ME SIENTO MALINCONICO SEMANAL; ¿IRÁ? ¿QUÉ DEBO HACER? La forma de depresión leve y transitoria llamada Baby Blues afecta al 70% de las nuevas madres, generalmente entre el tercer y quinto día después del parto, y desaparece en unos pocos días o semanas. Pero si este estado de melancolía continúa, es importante hablar con alguien con quien nos sentimos muy cercanos, ya que puede ser muy útil tratar con otras madres o con una partera de confianza. Sin miedo y sin culparnos a nosotros mismos: no somos una mala madre porque nos sentimos tristes y solos en este momento, de hecho, ¡es completamente normal! Partir de esta conciencia sin asustarte o juzgarte por lo que sientes e incluso los pensamientos "malos" que haces es el primer paso para salir de él lo antes posible.

7. TIENE EL ENFRIADOR Y LA FIEBRE ALTA, TAMBIÉN: ¿ES NORMAL? Puede suceder que incluso un niño pequeño se enferme con frecuencia, especialmente si va al nido o si tiene un hermano menor. No debe sentirse culpable si su bebé se enferma. Y, por supuesto, es importante buscar un pediatra de confianza con quien sintonizar y contactar sin dudarlo para cualquier duda, incluso trivial.

8. TENGO QUE DEVOLVER EL TRABAJO; ¿QUIÉN ES MEJOR QUE LO DEJAS? No hay una respuesta universalmente válida, sino que hay un estado emocional y psicológico en el que la madre debe preguntarse a sí misma al tomar esta decisión. Más allá de la elección que hacemos, el "cómo" lo vivimos que hace la diferencia: los niños sienten lo que su madre siente, más allá de palabras o gestos tranquilizadores. No hay una solución perfecta. Si uno tiene la suerte de poder elegir entre abuelos, guardería o niñera, será necesario evaluar los pros y los contras de cada solución y decidir qué es lo que está más en sintonía con las necesidades del niño y la familia.

9. Me siento por un poco de tiempo juntos; ¿CÓMO PUEDO QUITARME? A menudo se dice que la calidad del tiempo que pasa con él sobre la cantidad es más importante para un niño. Bueno, realmente es así y no es solo una forma de decirlo. Una madre, antes de ser madre, es mujer y persona: no lo olvidemos. El niño no necesita una madre frustrada, que se siente perpetuamente culpable o equivocada, sino una madre que, cuando está con él (independientemente del momento) está presente no solo físicamente, sino sobre todo mentalmente. Una madre que realmente sabe cómo sintonizar con él y con sus necesidades, necesidades y emociones.

10. NO PUEDO CUIDAR MI ASPECTO, ME SIENTO BRUTY Y SOBREPESO, PERO TENGO MÁS TIEMPO PARA MÍ ... Después de dar a luz, es normal que pierda (paré) tiempo para cuidarme. Recordemos, sin embargo, que esto también es una cuestión de tomar el paso correcto. Después de los primeros días, podremos crear momentos para el cuidado de nuestra apariencia, tal vez identificando la fase del día en la que podemos contar con la ayuda práctica de una persona (el acompañante, los abuelos, un amigo), inicialmente tomando diez minutos. Y luego un poco más. En ese espacio de tiempo deberíamos hacer algo que nos brinde bienestar: un buen baño perfumado, lavarnos el cabello con calma, salir a pasear o una depilación con cera de la esteticista. Pronto nos daremos cuenta de que, incluso si el niño llora por unos minutos o reclama nuestra presencia, ducharse por la mañana o vestirse con el mínimo cuidado son pequeños gestos que nos harán sentir menos descuidados.

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