Zanella: "Esas muñecas tan perfectas ... no se las daré a mi hija"

Hoy estuve un poco sorprendido. Estaba buscando una muñeca para regalar a Penélope Nina en una tienda de juguetes. Pero todos eran hermosos. Espantosamente hermosa: ojos color liso, pelo largo y grueso, piernas delgadas, nariz hacia arriba. Estas primeras imágenes permanecerán en la mente de nuestras hijas para siempre. Aunque inconscientemente, vivirán en su memoria. ¿Por qué darle muñecas con caras de divas hollywoodenses? ¿Darle ya una baja autoestima como un niño?

Nunca querría que mi hija pensara que esas son las normas de belleza en las que hay que centrarse. Así que me topé con una pequeña tienda de productos de comercio justo, y entre aretes de madera, pareos pintados a mano y paquetes de quinua roja, encontré algunas muñecas deliciosas. Tomamos dos. La primera con pecas, ojos verdes y pelo rojo. La otra con piel color chocolate y pelo corto. Muñecas con las caras de chicas normales. Como las chicas de nuestros vecinos, como las chicas que conocemos en el parque, como la niña que ve a Penélope mirándose en el espejo.